Acabo de salir de ver la película de Superman, 2013; me llama poderosamente la atención por qué tuvo que salir esta película en esta época de la vida. Encuentro una referencia evidentísima de mensajes alusivos a Jesucristo. Existe el claro mensaje del mesías y salvador en el personaje central de la película. Al menos encontré siete manifestaciones crísticas en la película. Para el ojo profundamente observador de señales es francamente una película crística.
Desde movimientos de los brazos en cruz y toda su posición de «crucificado redentor» cuando su padre lo lanza a su misión de vida, hasta el inicio de su misión salvadora a los 33 años, pasando por la historia de tener un padre terrenal que no es su padre porque su padre real es de otro mundo, hasta una relación María-Magdaleniforme con Louis Lane. Y claro, el cáliz de la sangre de Cristo –algo generador de vida que lleva en su interior–, es aquí el códex que se encuentra oculto en las células de Superman, sucediéndole la clásica búsqueda del Santo Grial y la lucha por ello entré las fuerzas del mal que creen que es algo externo, cuando la vida la lleva dentro el personaje crístico.
Frases y conceptos valiosos como: «…muchas veces primero se requiere fe antes de tener confianza», hasta posiciones a cuadro donde el mismo Superman se detiene a pensar en juicios de valor dentro de una iglesia al mismo tiempo que en ese preciso momento existe la toma de Jesucristo orando en el Huerto de los Olivos, lugar donde precisamente Jesucristo tuvo juicios de valor y duda. La alusión es clarísima, preguntándole a un «padre».
Una película que estimula al inconsciente colectivo actual a volver a pensar en Jesucristo, ya sea conscientemente como el ojo paicoanalítico lo ve –como lo expongo aquí– o inconscientemente, como creo estuvo planeado el mensaje en la película.
En el peor de los casos, se usa una historia arquetípicamente aceptada y amada por muchos –crística– como posible estímulo y estrategia de aceptación y venta garantizada.
Yo prefiero interpretarlo como invitación comercial inconciente para volver a creer en el bien sobre el mal. Son tiempos de volver a creer. Y buena idea estimular los arquetipos inconscientes de la humanidad con películas como está. Una clara invitación a recibir la moral del individuo como fuente de salvación. Una buena invitación para sacar fuerza redentora por querer evitar el sufrimiento del otro, mensaje eminentemente crístico.
Tienes que ver la película para que encuentres sentido en lo que aquí expongo. Tengo mucho que decir al respecto, pero esta es una breve nota apenas afuera del cine. Extraordinario momento histórico, el momento actual, para volver a invitarnos a creer en El «S»alvador. Sin duda, dentro de tantísima violencia en la película, se lanza un mensaje de «Esperanza». Eso que millones necesitamos volver a tener hoy.
Disfruta de la Esperanza.

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